La rentabilidad financiera de un activo normalmente la medimos comparando la cantidad invertida y la cantidad que se recupera. En el caso de los fondos de inversión la obtendríamos comparando el valor liquidativo al que suscribimos y el valor liquidativo al que reembolsamos.
Sin embargo es importante tener en cuenta las implicaciones fiscales que tienen las inversiones y los rendimientos que producen. Es por ello que hay valorar la rentabilidad financiero-fiscal, es decir, la rentabilidad de la inversión una vez se tiene en cuenta los efectos impositivos. En el caso de los fondos de inversión habrá que considerar, entre otros aspectos, que los reembolsos están sujetos a retención y que la tributación se difiere si se opta por realizar traspasos entre fondos.
En definitiva, la rentabilidad financiero-fiscal permite evaluar más correctamente nuestras inversiones y además compararlas adecuadamente con otras alternativas de inversión.